martes, 10 de agosto de 2010

;)



Se da cuando tus lágrimas acosan al mundo
en el intento a menudo consistente
de cerrar la puerta pesada tras tus pasos,
saltos cortos y lentos,
tu miedo a las princesas que custodian 
dragones, a la pértiga rota
en el paso repentino
a cualquier otra grieta.

Decidimos un día como este
dejar a un lado nuestros
pseudónimos de mujer-puente
entre imaginarios de simbologías
ocultas, 
y a menudo te aterra que tan pronto
te enseñen a no bailar sobre las camas,
a no pintar las paredes sino rellenar
cuadernos de edulcorados dibujos Disney, 
y que incluso alguien elabore tecnicismos 
sobre tu cuerpo
y la supervivencia de la especie.

Se da cuando comprendo
que no tendrás lágrimas
porque alguien insistió 
en que en tu tesitura el grito discorda
y desmonta los lugares comunes
de colores brillantes y básicos
aquellos que alguien, en su loca fantasía, 
consideró definitorios de tu 
propio hogar.

Pero nadie como tú entiendes
la distensión de cada segundo, 
el ensanche real de los límites
de una angustia sin nombre. 
Mi niña gris,
lanza impunemente piedras al río
que sólo nosotras, 
bailando sobre los muertos, comprenderemos
esta rebelión de la tierra.