jueves, 5 de agosto de 2010

Mamá, tengo miedo. Dijo ella. Tranquila. Le respondió. Nada te pasará, es tu casa, tus cosas, tu mente es la que juega.
Mamá, tengo miedo. Repitió. Tranquila, duerme. Apagó la luz. Oscuridad.
Murmullos a la luz de la luna, respiros de mayor intensidad, el terror de las lágrimas. Se deslizó por la cama y con torpes movimientos abrió la cortina. La luna la iluminó a ella y a su osito de peluche. Observó las brujas volando por en frente de la luna, los duendes jugando en el jardín y a los muñecos danzando en una ronda. Tengo miedo de no existir, susurró.



Sé lo que piensas.
Sé que quieres lograr.
Sé qué es lo que más deseas.
Sé lo que envidias.
Sé lo que presumes.
Sé que hay veces que me odias.
Sé que hay veces que sólo cuentas conmigo.
Sé que a veces soy la única que lo comprende.
Sé que a veces soy la última en enterarme.

Sólo sé que puedo saber esto y mucho más acerca de mi.
Pero no me doy cuenta.