martes, 10 de agosto de 2010

yo escojo vivir

"No sólo la angustia, sino el propio agarrotamiento y la parálisis característicos de la conducta estrictamente inteligente y no instintiva, constituyen las causas de los movimientos antiintelectuales en nuestra sociedad. La impaciencia y la exasperación con dichas complicaciones facilitan la transformación de sus democracias en dictaduras. En señal de protesta ante la imposibilidad de dominar la desmesurada cantidad de conocimientos técnicos en literatura, pintura y música, artistas y escritores enloquecen y rompen todas las reglas, simplemente arrastrados por la exhuberancia instintiva [...]. Debido al asco que provoca la compleja organización del omnipotente rectorado y la inimaginable pedantería de los doctorados, a las personas de verdadero ingenio o habilidad creativa les resulta cada vez más difícil trabajar en nuestras universidades. Es también el desaliento ante la imposibilidad de comprender o contribuir productivamente al sumamente organizado caos de nuestro sistema político/económico lo que hace que gran cantidad de personas se limiten a abandonar los compromisos políticos y sociales. Permiten que se apodere de la sociedad una pauta de organización tan autoproliferante como la mala hierba, cuyos objetivos y valores no son humanos ni instintivos, sino mecánicos. Y conviene recordar que un sistema de acción autocontradictorio genera formas de rebelión contradictorias entre sí."